Cuentan que en los años setentas vinieron al país dos inmigrantes y que ambos traían una modesta suma de dinero.
Estos eran amigos y llegaron como muchos en busca de mejorar sus condiciones de vida en nuestro país. Sin embargo cada uno había recibido una crianza muy distinta de la del otro. Llegado el momento cada uno debía decidir cuál era la mejor manera de invertir su dinero para hacerse una nueva vida en este país tomando en cuenta que ambos tenían familia.
El primero, a quien vamos a llamar José, era una persona sumamente trabajadora y creía que solo el trabajo arduo sería la manera de llevarle sustento a su familia.
El segundo, a quien vamos a llamar Rafael, era una persona que quería tener una vida de calidad y pensaba en darle solo lo mejor a su familia.
Llegado el momento José decidió que puesto que sus ahorros no eran muy grandes lo único que podría comprar era una pequeño vehículo para transportar frutas. Así lo hizo y en efecto dedicó los mejores años de su vida a manejar su camioncito llevando sustento a su familia de forma responsable.
Pasaron los años y José no volvió a saber de la suerte de su compatriota Rafael. Le extrañaba nunca topárselo por los caminos que el transitaba. José llegó a pensar que Rafael
(a quien consideraba muy soñador y hasta algo creído) seguro había perdido su dinero y había tenido que regresar a su país con una mano adelante y otra atrás.
Finalmente 20 años después de la última vez que se vieron, José debía hacer una entrega de sus frutas y se sentía orgulloso de que su camioncito aunque viejito aún caminaba y le seguía brindando su sustento. La dirección de entrega era en uno de los sectores más exclusivos de la capital, un lugar que José no conocía. Entonces finalmente llegó a la puerta y lo recibió un señor de fina apariencia. Cuando ya estaba apunto de irse el señor de casa le dijo «José sos vos?» Sorprendido José lo miro detenidamente y para su gran sorpresa se dio cuenta que se trataba de su viejo conocido, Rafael!!!
Conversaron un rato sobre su vida en estos últimos 20 años y ya cuando José se iba decidió hacerle una última pregunta a Rafael y le preguntó » Rafa decime una cosa en que invertiste la platica que traías ?» Rafael le respondió «Decidi adquirir una Acción de un Club Social»
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